viernes, 15 de abril de 2016

Heriré al Pastor


Hermosa escena.
Ovejitas que siguen a su Buen Pastor. ¡Qué tranquilas, confiadas y seguras están!
Me llena de Gozo mirar al Pastor guiando su Rebaño. ¿Hacia dónde lo conduce? Hacia lugares de delicados pastos, junto a aguas de reposo, donde serán pastoreadas. ¡Ningún peligro! La vara y el cayado están en su Mano. Ha ungido, una por una, cada cabeza con aceite. ¡Su Copa está rebozando! Cada día confiesan:
-¡Siempre moraremos en la Casa de nuestro Buen Pastor, nuevas son sus Misericordias cada mañana!
Pero… No sólo yo estoy observando con detenimiento esta hermosísima escena de Amor. Hay alguien más que observa y… acecha…acecha…acecha…
¡Un enemigo! ¿Qué está haciendo? ¿Qué planea?
Está buscando… ¡Oh, no! ¡HERIR AL PASTOR!


Dios permite que las personas reciban heridas por distintos motivos: para conducirlas hacia Jesús y que se conviertan a Él, con el fin de que se arrepientan de sus pecados y poder bendecirlas, etc. Pero también permite que los Cristianos reciban HERIDAS.
Estoy muy, pero muy preocupada por los Buenos Pastores que están sufriendo por Heridas, que afectan su vida familiar y Ministerial. Y por supuesto, cómo no preocuparme, también, por las ovejitas que andan por ahí, heridas y hasta sin Pastor.
El tema es, ¿qué hacen los cristianos con sus HERIDAS?
Decidí escribir sobre este tema, ya que Jesús es especialista en Sanar las Heridas de cualquier persona que acuda a Él. Nunca va a permitir que ovejitas le sigan, arrastrándose y sangrantes. El Buen Pastor sabe bien, que las heridas pueden hacerse crónicas, se ulceren y lleven a las ovejitas a desconocer su Rostro y su Voz y también a desconocerlo cuando Él camina a su lado.
La Primera parte de este Estudio la denominé “Heriré al Pastor”. He decidido dejar para la semana que viene la segunda parte que denomino Encuentro: VEN, COME, para un mejor aprovechamiento del tema.

¿Qué nos cuenta la Biblia acerca de las Heridas que el Señor Jesús sufrió?
¿Por qué Nuestro Buen Pastor es Especialista en Sanar HERIDAS?
Leemos en Marcos 14:27:
Todos se escandalizarán de Mí esta noche, porque escrito está: “Heriré al Pastor y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya Resucitado iré delante de Ustedes”. Señor Jesús.
Escándalo: Alboroto, tumulto, indignación, horror.

¿Qué ocurrió con nuestro Buen Pastor Jesús? Dice Isaías 53:
Él HERIDO fue por nuestras rebeliones, MOLIDO por nuestros pecados… llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por AZOTADO, por HERIDO de Dios y ABATIDO.
Jesús fue herido de muerte en la Cruz del Calvario.

¿Qué ocurrió con su Rebaño? Ezequiel 34:5.


Las ovejas no son apacentadas. Las débiles no son fortalecidas, las enfermas no son curadas, la perniquebrada no es vendada, la descarriada no es vuelta al redil, la perdida no es buscada. Se enseñorean de ella con rudeza y con violencia. Y andan errantes por falta de Pastor y son presa de todas las fieras del campo y se han dispersado. Andan perdidas por los montes, en los collados altos… No hubo quien las buscase ni quien pregunte por ellas.
En Marcos 14:27, dice Jesús:
Heriré al Pastor y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya Resucitado iré delante de ustedes.
Jesús recibió herida de muerte. Sus ovejas, escandalizadas, fueron dispersadas.
Pero al tercer día: ¡RESUCITÓ!
Lo primero que hizo fue juntar al pequeño Rebaño amado de sus discípulos, para cumplir así su Promesa de ir delante de ellos nuevamente.

¿Y cómo fue su “reaparición”?
¡Los sorprendió!
Jesús los sorprendió porque estaba feliz de volver a verlos. Ya no tenía HERIDAS abiertas: físicas, emocionales y espirituales. Había sido molido, torturado, crucificado y exclamado: “Padre, Padre, por qué me has desamparado”. Sus discípulos también lo abandonaron. TODOS LO HABÍAN DEJADO SOLO.
“Pero después que haya Resucitado, iré delante de ustedes”, les había prometido antes de ir a la Cruz. Para ir delante de ellos nuevamente, tenía que estar ¡SANO! Sin ningún tipo de heridas.
Un Pastor no puede pastorear a sus ovejas, mientras se desangra por El Camino siguiendo a su Señor. Al Pastor herido no le es suficiente un APTO de un profesional de la salud. El Pastor herido sólo puede recibir Sanidad de Dios. Una enfermedad a nivel físico, emocional o espiritual, que no es llevada ante el Altar de la Gracia de nuestro Padre Celestial, puede dar origen a heridas. La esterilidad, la muerte de un ser amado, la culpa, los sufrimientos en el Ministerio, por ejemplo en 1° Corintios 4: 1, 2, 10 a 13, etc, pueden ser utilizadas por el enemigo, para causar una gran Herida al Pastor y a su familia.
De esta manera sus ovejas serán dispersadas. Sólo Jesús, el Buen Pastor, puede darle Sanidad Divina y la Aptitud para ir nuevamente delante de sus ovejas.

¿Sabes cómo sanó las heridas de sus discípulos el Señor Jesús?
Buscándolos, escuchándolos y disfrutando tiempo con ellos.

Leemos en Juan 21: Al amanecer Jesús fue junto al mar. Los discípulos habían pasado la noche sin pescar nada. Los llamó “Hijitos” y les preguntó si tenían algo para comer. Ellos no lo reconocieron y le respondieron que no tenían nada. Los mandó que echen la red a la derecha de la barca, ¡y hallaron gran cantidad de peces! Fue en ese momento que Juan reconoció al Señor y Pedro se arrojó al agua para ir a su Encuentro. 


Cuando todos descendieron a tierra, vieron brasas puestas, un pez por encima de ellas y pan.
El Señor los invitó: VENID, COMED.
¡Los sorprendió!
Luego de toda una noche de trabajo infructífero, Jesús les había preparado una deliciosa comida, los reunió a su alrededor y comieron juntos. Nadie se atrevió a preguntarle: ¿Tú, quién eres?, sabiendo que era el Señor.


Cuando terminaron de comer, le habló a Pedro, porque sabía que tenía heridas grandes y profundas, como resultado de haber sido zarandeado por el diablo esa trágica noche de su arresto. Heridas que no habían sanado. Heridas que se hicieron, al negar a Su Señor, al abandonarlo en su peor momento, al no cumplir su palabra de dar su vida por Él, al dejar el Ministerio que Jesús le había encomendado de ser “Pescador de hombres”, a los remordimientos, a la culpa por el abandono del Rebaño, por haberle fallado a su Señor, etc .
El Buen Pastor venía a buscar a su oveja herida, no a pedirle cuentas por el Ministerio. Sabía que Pedro ya no se consideraba Apto para ejercerlo y había regresado a su antiguo trabajo de pescador.
Jesús luego de compartir la deliciosa comida con ellos, le preguntó por su Relación Personal: PEDRO, ¿ME AMAS? ¿Qué pasó con el Amor que me tenías por el que renunciaste a todo por Mí para seguirme?
Pedro le respondió: -Sí, Señor, Tú sabes que te amo.

La Sanidad Divina comienza: 
1- Al aceptar la invitación del Señor de ir a su Encuentro y compartir una comida con Él. ¿Por qué? Porque la comida era expresión de una relación amistosa o comunitaria que NO debía ser perturbada. La comida es uno de los símbolos usados para expresar la comunión con Dios y representar el Reino de Dios. Por ejemplo, Mateo 22, Parábola de la Fiesta de Bodas. El jefe de familia honraba a los huéspedes ofreciéndoles lo mejor. Durante las comidas y de sobremesa había entretenimientos, adivinanzas, narraciones, etc.
Jesús honró, atendió, cocinó y sirvió a sus Discípulos. DISFRUTA al compartir comidas con los suyos y servirlos. SU DELICIA ES ESTAR CON LOS SUYOS.

2 - Al confesarle al Señor nuestro Amor por Él y decirle Te Amo, Jesús sana nuestras heridas y restaura nuestra relación íntima con Él.

3 - Encomendación de un nuevo Ministerio. En el caso de Pedro, le encomendó, no ya, que sea Pescador de hombres, sino, que le dijo: Pedro, APACIENTA mis corderos, APACIENTA y PASTOREA mis ovejas. ¿Qué significa esto? Apacentar a los corderos significa alimentarlos, pero también instruirlos y enseñarles. ¿Y por qué apacentar y pastorear a sus ovejas? Pastorear significa cuidar el ganado y llevarlos a los pastos y aguas, Pero como estas ovejas se habían dispersado, cada una por su lado, debían ser apacentadas nuevamente, esto es, instruidas y enseñadas.

4 - Da Mandamiento de OBEDECER a su Palabra: SÍGUEME.


En este estudio, vemos cómo Jesús invita a los heridos a comer. ¿Por qué?
Dice Isaías 1:6: Mi corazón está herido y seco como hierba, por lo cual me OLVIDO de comer mi pan. Y el salmista confiesa en Salmo 102: 4-9: Mi bebida mezclo con lágrimas.

¿Por dónde comienza Jesús para sanar tus heridas? Primero te invita a cenar con Él y luego que tú aceptas, ¡DISFRUTA comiendo junto a ti! Luego, prepárate para responder a la pregunta: ¿………….me Amas?
Pero Jesús no invita solamente a los heridos.
JESÚS INVITA A TODAS LAS PERSONAS A COMER CON ÉL.


Dice en Apocalipsis 3:20, que Jesús golpea a la puerta del corazón de cada persona y con quien le abra: ¡CENARÁN JUNTOS!
¡Alabemos a Dios por esto!   







(Elena Sanfilippo Ceraso
     martes 12/04/2016)

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